La libertad.

by Miguel Ángel Castaño

Eran unos segundos muy intensos y excitantes para Sara. Siempre llevaba en el bolsillo un par de fichas doradas de aquéllas. Se las había cogido a su padre una vez que estaba durmiendo y se le cayeron de la chaqueta mal doblada sobre el respaldo de una silla. Miraba la ranura por donde había que meterlas, se apartaba unos pasos de su madre y se dejaba invadir por la tentación de echar a correr con su impermeable rojo, su paraguas y su cesta, traspasar aquel umbral y perderse sola entre la gente rumbo a Manhattan. Pero nunca lo hizo ni lo intentó siquiera.

Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite (1990)

Imagen: “Shooting the Rapids, Saguenay River”, por Winslow Homer (1905-1910)

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