La justificación.

by Miguel Ángel Castaño

Por otra parte, hemos perdido defensas contra el mal. Difícilmente un hombre puede hoy creer que sus manos sólo hacen bien, porque el mal es evidente. Entonces, se acude a las justificaciones sonoras, en que no creen más que los imbéciles. Se hace mal en nombre de cosas sublimes, en nombre de la humanidad futura, en nombre del bienestar, de lo que sea; pero el que lo hace, cuanto más grande y poderoso sea, más necesita engañarse a sí mismo, convencerse de que cree en aquello que le sirve de justificación, porque en el momento en que deje de creer le comerán los monstruos de su propia alma. Quítales la acción, déjalos a solas consigo mismos, y verás cómo se destruyen.

Los gozos y las sombras (I): El señor llega, de Gonzalo Torrente Ballester (1957)

Imagen: “El sueño de la razón produce monstruos”, por Francisco de Goya (1797-1799)

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